Toda sociedad deja en manos de otros las decisiones difíciles de tomar, las que no gustan a nadie. El verdugo es esa persona que lleva a cabo las ejecuciones que otros dictan al tiempo que apartan sus limpias manos de la mácula de la sangre. Algo menos escabroso pero con la misma jerarquía de decisión y actuación pasa cuando alguien decide deshacerse de los libros que guarda en casa por cuestiones de espacio. Frecuentemente vemos cómo llegan a las bibliotecas personas que dejan en manos de los bibliotecarios la decisión (frecuentemente muy fácil de tomar) de destruir esas obras porque ellas sinten como una carga moral el hacerlo directamente. Otras, sin embargo, ceden sus obras como tesoros cuya destrucción sería un delito de lesa humanidad y reclaman para ese fondo documental una protección carente, a menudo, de rigor bibliográfico o cultural.
Todo parte del carácter que el imaginario popular ha dado a los libros y del que yo comparto sólo algunos aspectos. Es cierto que durante siglos los libros, sobre todo antes de la aparición de la imprenta, fueron los únicos garantes de derechos tanto privados como públicos y el medio en el que quedaba recogida la cultura en su más amplio sentido. Esos libros solían ser piezas únicas tan sólo reproducidas mediante copias más o men os acertadas. No obstante, la mecanización de los procesos de producción de esas obras (y no voy a hablar de la calidad de los contenidos) han llevado, a mi entender, a considerarlos, salvo raras excepciones, bienes o productos de consumo y, por tanto, con una vida útil que varía dependiendo de la obra y que se puede determinar por estudios bibliométricos de obsolescencia documental.
A este último aspecto se pueden añadir algunas exigencias reglamentarias como la obligación de todo bibliotecario de preservar todas aquellas obras anteriores a la entrada en vigor en nuestro país del Depósito Legal (allá por 1956, si no recuerdo mal). Pero al margen de normativas legales y del más estricto sentido común bibliográfico, los libros, pese a quien pese, tienen un ciclo de vida al fin del cual muchos acaban en plantas de reciclaje de papel. Este es un aspecto que debemos todos entender porque hay una diferencia sustancial entre una edición princeps de Madame Bovary y la 13ª reimpresión en rústica de Angeles y demonios.
Hay conceptos difíciles de cambiar pero que nadie dude de que los primeros amantes de los libros son los bibliotecarios. Otra cosa es la gestión que las administraciones hacen de los expurgos.
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viernes, 3 de abril de 2009
jueves, 2 de abril de 2009
Huelga de hambre en Petrer
El punto de desesperación al que debe llegar una persona para detener voluntariamente su alimentación en señal de protesta debe ser verdaderamente increíble porque pone en riesgo la propia vida de quien lo hace. Así que no debe tomarse a broma la decisión de José Ramón Martínez Maestre, bibliotecario de Petrer, de protestar con una huelga de hambre por los horarios de la Biblioteca.
Visto de soslayo parece un poco desmedida la postura pero cuando uno lleva años solicitando que se acuerde un horario consensuado entre la Administración y la parte social que refleje los agravios comparativos entre compañeros (pues eso somos) de la misma corporación y no sólo no se atienden dichas reclamaciones sino que se tira por la vía del impongo y mando un horario que, en el mejor de los casos, anula tu capacidad de llevar una vida ordenada (horarios de comidas, formación, vida familiar, etc.) o, en el peor, acaba en desubicación por los cambios continuos de horarios o problemas gástricos por la ausencia del más mínimo orden en las comidas y a eso le unimos que compañeros del mismo Ayuntamiento tengan un horario definido (algunos compañeros cambian hasta cuatro y cinco veces de horario en un año) y regulado que les permite coinciliar las más básicas pretensiones laborales y privadas e, incluso, con unas retribuciones claramente superiores...pues eso, que entiendo la postura y sólo me queda apoyar a José Ramón desde este blog esperando que el nivel de desesperación de mis compañeros más próximos no llegue hasta ese nivel.
Visto de soslayo parece un poco desmedida la postura pero cuando uno lleva años solicitando que se acuerde un horario consensuado entre la Administración y la parte social que refleje los agravios comparativos entre compañeros (pues eso somos) de la misma corporación y no sólo no se atienden dichas reclamaciones sino que se tira por la vía del impongo y mando un horario que, en el mejor de los casos, anula tu capacidad de llevar una vida ordenada (horarios de comidas, formación, vida familiar, etc.) o, en el peor, acaba en desubicación por los cambios continuos de horarios o problemas gástricos por la ausencia del más mínimo orden en las comidas y a eso le unimos que compañeros del mismo Ayuntamiento tengan un horario definido (algunos compañeros cambian hasta cuatro y cinco veces de horario en un año) y regulado que les permite coinciliar las más básicas pretensiones laborales y privadas e, incluso, con unas retribuciones claramente superiores...pues eso, que entiendo la postura y sólo me queda apoyar a José Ramón desde este blog esperando que el nivel de desesperación de mis compañeros más próximos no llegue hasta ese nivel.
jueves, 26 de marzo de 2009
Era por eso
Decía lo del anterior post sobre NTIC a propósito de mi día a día laboral y supongo que de todos aquellos que leen esto y trabajan en una biblioteca pública. Porque qué vamos a decir de Absys, un sistema versionado de otros Absys de otras redes de bibliotecas y en cuyas revisiones no cuenta la experiencia de quienes lo gestionan para dar servicio a los usuarios o dónde está los accesos a bases de datos académicas o científicas o legislativas que podrían ser de gran utilidad a los estudiantes que acuden a las bibliotecas y que frecuentemente sólo utilizan una silla y una mesa de las mismas sin consultar sus fondos o por qué no se utilizan las memorias externas para cargarles información a los usuarios cuando ya existen soluciones a los encorsetados (y perseguidos) derechos de autor o por qué no se utiliza el correo electrónico de los usuarios para hacer lo que en el mundo mercantil se conoce como "fidelización de clientes" con el envío de noticias, boletines y otros servicios personalizados o por qué las webs de bibliotecas suelen estar tan mal diseñadas y tan alejadas de aquello que pretenden ser: una extensión de la propia biblioteca abierta 24 horas diarias o...
En fin, que hay días que me amotina la sangre el ver cómo a pesar de tanta web 2.0, tanto php, tanta wi-fi y tanta tecnología punta sigo teniendo que hacer muchas cosas con red de piernas y mucha, mucha paciencia. Sólo era eso.
En fin, que hay días que me amotina la sangre el ver cómo a pesar de tanta web 2.0, tanto php, tanta wi-fi y tanta tecnología punta sigo teniendo que hacer muchas cosas con red de piernas y mucha, mucha paciencia. Sólo era eso.
martes, 24 de marzo de 2009
Bibliotecas y NTIC
Todas las bibliotecas estamos ante un reto que puede convertirse en una amenaza aunque, bien mirado, es una oportunidad. Aclarando, me refiero a las archiconocidas TIC's (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Digo que es un reto porque se plantea como algo inevitable. No podemos pensar que nuestra biblioteca está o puede estar al margen de este fenómeno por muy pequeño que sea nuestro municipio. Al final, tendremos que humillar la cerviz y acceder a que nos pongan un OPAC o nos incluyan en una de las redes electrónicas de lectura que hay por las distintas comunidades autónomas o nos coloquen unos PC's para que los abuelitos puedan recibir fotos de los nietos que viven en Londres o puedan darse de alta en Facebook para compartir fotos de cuando la guerra. Como digo, es inevitable.
Pero al mismo tiempo es una amenaza porque puede pillarnos contrapié. Los bibliotecarios y bibliotecarias no podemos estar en formación continua de nuevas tecnologías, entre otras cosas porque tenemos que dedicar nuestro tiempo profesional a otros menesteres. Nuestra relación con estas tecnologías debería ser instrumental. Es decir, deberíamos conocer qué existe pero no cómo funciona. Para eso ya existen otras profesiones. Sin embargo se tiende al do it yourself en el mundo de las bibliotecas. La mayoría de webs de bibliotecas están confeccionadas por bibliotecarios con un manejo rudimentario de código html (entre los que me incluyo), los servicios y productos electrónicos que se ofrecen (alertas documentales, boletines electrónicos, dossieres, difusión de novedades, etc.) o son híbridos entre un sistema electrónico y otro amanuense o no aprovechan todo el potencial de la herramienta porque se quedan en sus recursos básicos...y dando gracias. Y mientras las TIC's corren que vuelan. Además, dentro de la posible amenaza hay que contar con la escasa asistencia técnica de quienes deben estar al corriente del funcionamiento de estas tecnologías. Me refiero a los departamentos de informática y sistemas de cada ayuntamiento (me refiero a los ayuntamientos porque suya es la titularidad del 99% de las bibliotecas públicas). Estos técnicos frecuentemente (habrá honrosas excepciones, no lo dudo) se limitan a cargar configuraciones preestablecidas y a reparar equipos y rara (rarísima) vez ofrecen asistencia en cuanto a la existencia de la tecnología adecuada para una función concreta. Así que la amenaza, como vemos, es doble: nuestra porque con el "yo me lo guiso, yo me lo como" sólo dilatamos el empleo del recurso apropiado y cuando lo hacemos es infrautilizándolo y/o a destiempo; y de los departamentos de sistemas porque no están a la altura (no entro en quién es el culpable) que requieren los departamentos públicos actuales.
Pero, en mi afán de ver el vaso medio lleno yo digo que es una oportunidad que no debemos desperdiciar. Jamás estuvo la biblioteca tan capacitada para llevar a cabo sus funciones. Jamás pudimos ofrecer servicios tan especializados y tan personalizados, es decir, tan adecuados para quienes utilizan la biblioteca. Nunca tuvimos, bibliotecarios y usuarios, oportunidades como las actuales para estar tan cerca unos de otros en cuanto al servicio de información se refiere. No voy a hacer un listado de tecnologías, servicios o productos que utilicen las TIC. A todos se os ocurrirán varios de ellos. Es nuestra oportunidad para hacer presión y que se lleven a cabo.
jueves, 12 de marzo de 2009
Ahora...nosotros
No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio...es que puestos a decirlo prefiero hacerlo cantando. Concretando, nadie va a venir a salvarnos por distintas razones: una, la Administración autonómica se lava las manos porque ya ha hecho los deberes, se ha sacado de la manga un decreto que, supuestamente (digo bien) regula el ámbito bibliotecario y supuestamente (vuelvo a decir bien) completa una legislación de hace más de 20 años; dos, las administraciones locales se acogen a las ambigüedades de tal Decreto ("...un Tecnico Medio o Auxiliar..." "...preferentemente un Técnico Superior...", etc) para, por arte de birli birloque, hacer lo de siempre, es decir, nada porque no hay, entre otras cosas, un catálogo de funciones que determine qué cosa es un Técnico Superior, uno Medio y otro Auxiliar; tres, el Colegio de Bibliotecarios y Documentalistas que lo único que ha hecho, con respecto al Decreto (al menos que yo tenga conocicmiento), es remitir un escrito a los ayuntamientos de la Comunidad para informarles de que, según el EBEP (Estatuto Básico de los Empleados Públicos), deben ajustar los puestos de trabajo a las nuevas denominaciones o grupos laborales (del D al C2, del B al A2, etc.); y cuatro, los actuales técnicos (A y B, de toda la vida) porque no vaya a ser que modifiquen sus funciones y terminen dos o tres escalas más atrás de la que están, eso sí siempre según el EBEP.
Y ¿ante esto qué? Pues ante esto nosotros, los no-técnicos o sí-técnicos-pero-sin-saberlo, que como dice Luthor, asumimos funciones, trabajo y responsabilidades que no nos corresponden (¿o sí?). Nosotros, debemos exigir primero al Colegio de Bibliotecarios y Documentalistas (los que supuestamente velan por esta profesión) que establezcan un mapa laboral de esta profesión (grupos profesionales, titulaciones exigidas, etc.) y un catálogo de funciones para cada grupo. Después debemos exigir a la Administración autonómica que establezca una legislación sobre bibliotecas más precisa en todos los sentidos y que establezca las medidas sancionadoras y correctoras adecuadas (ahora no existen). Finalmente debemos exigir a los Ayuntamientos que cumplan la normativa, que adecúen sus RPT a las exigencias reglamentarias y que corrijan sus deficiencias en materia de bibliotecas, tanto en cuanto a infraestructuras como en cuanto a recursos.
Parece una árdua tarea ¿verdad? Pues nada mejor que ponerse manos a la obra. Lo primero: exigir al Colegio de Bibliotecarios un mapa laboral, un catálogo de funciones y, si no una rectificación en el Decreto, al menos unas recomendaciones sobre los cuerpos técnicos concretos que debe haber en cada biblioteca. Yo estoy dispuesto a trabajar si alguien me ayuda, claro.
martes, 3 de marzo de 2009
¿Y ahora qué?
Ya se ha firmado, al menos en Benidorm, el nuevo convenio de colaboración entre la Generalitat y el Ayuntamiento referente a las bibliotecas municipales y, como era previsible, han metido la tijera. La Red de Bibliotecas Municipales de Benidorm, una de las primeras redes de bibliotecas de la Comunidad, ha pasado de tener una Biblioteca central de red urbana y tres bibliotecas sucursales a tener una Biblioteca Municipal y una Agencia de Lectura. Es decir, de golpe y porrazo hemos "perdido" tres bibliotecas o, si queréis, hemos cambiado tres bibliotecas sucursales por una agencia de lectura. Un chollazo.
Pero a mi me surgen ahora muchas preguntas: ¿seguirán esos centros como BN2, BN3 y BN4 en Absys? ¿Borrarán dos de ellos? ¿Qué pasará, caso de eliminarse de Absys, con los registros que estas bibliotecas tienen en la base de datos general? ¿Se podrá, caso de mantenerse el registro de estas bibliotecas, solicitar un préstamo interbibliotecario?¿A qué biblioteca se computará este servicio de cara a las estadísticas anuales que tanto molan a algunos?¿Formarán parte del Directorio de Bibliotecas de la XLPV? Si es así ¿por qué no se incluyen en el Convenio? Si quedan fuera ¿lo están también del Sistema Bibliotecario Valenciano? Y si es así ¿quién ejercerá el desarrollo reglamentario de su estructura y funcionamiento tal como asume la Conselleria de acuardo al artículo 4.2 de la Ley 10/1986, de 30 de diciembre? ¿Cada una de las bibliotecas que queden excluidas en los convenios tendrán su propia normativa? ¿Se cerrarán estos centros a tenor de la dificultad de mantenerlos abiertos con recursos y gestión exclusivamente muncipales?
En fin, ¿y ahora qué?
Pero a mi me surgen ahora muchas preguntas: ¿seguirán esos centros como BN2, BN3 y BN4 en Absys? ¿Borrarán dos de ellos? ¿Qué pasará, caso de eliminarse de Absys, con los registros que estas bibliotecas tienen en la base de datos general? ¿Se podrá, caso de mantenerse el registro de estas bibliotecas, solicitar un préstamo interbibliotecario?¿A qué biblioteca se computará este servicio de cara a las estadísticas anuales que tanto molan a algunos?¿Formarán parte del Directorio de Bibliotecas de la XLPV? Si es así ¿por qué no se incluyen en el Convenio? Si quedan fuera ¿lo están también del Sistema Bibliotecario Valenciano? Y si es así ¿quién ejercerá el desarrollo reglamentario de su estructura y funcionamiento tal como asume la Conselleria de acuardo al artículo 4.2 de la Ley 10/1986, de 30 de diciembre? ¿Cada una de las bibliotecas que queden excluidas en los convenios tendrán su propia normativa? ¿Se cerrarán estos centros a tenor de la dificultad de mantenerlos abiertos con recursos y gestión exclusivamente muncipales?
En fin, ¿y ahora qué?
domingo, 1 de marzo de 2009
Fastos inaugurales
Parece ser que los Ayuntamientos se han apuntado nuevamente a la moda de inaugurar bibliotecas, cosa que queda muy bien de cara al ciudadano (sobre todo al que no utiliza estos servicios) y da caché y carácter humanista a la corporación que lo lleva a cabo.
No obstante, no está todo hecho con la inauguración que, frecuentemente, encubre otras actuaciones municipales sino que hay que elaborar bien el proyecto, planificarlo, estudiarlo, elaborar una previsión a medio y largo plazo y, lo más importante, dotarlo económicamente de forma que pueda ofrecer el servicio para el que ha sido realizado el proyecto. En pocas palabras, que de nada vale inaugurar a bombo y platillo una biblioteca que se queda pequeña en menos de un año, con infraestructuras deficientes y que puestos a incumplir, incumple hasta los requerimientos reglamentarios elaborados por los mismos poderes que subvencionan, dotan y asisten a la inauguración para salir en la foto.
Los problemas vienen después cuando ya se han acabado los fuegos artificiales de las inauguraciones y los bibliotecarios y los usuarios de las bibliotecas tienen que intentar armonizar sus intereses. Entonces empiezan las batallas por las horas extraordinarias, el aumento de horas de servicio, los proyectos imposibles de llevar a cabo, los servicios cogidos con pinzas o de escasa calidad, las chapuzas, las prisas, el desánimo, la abulia, la desgana,...pero ¡qué biblioteca tan bonita! ¡Qué colores tiene! ¡Qué chulo el diseño! ¡Enhorabuena señor Acalde! ¡Qué bien queda su nombre en la placa de la entrada junto al del Conseller!
No obstante, no está todo hecho con la inauguración que, frecuentemente, encubre otras actuaciones municipales sino que hay que elaborar bien el proyecto, planificarlo, estudiarlo, elaborar una previsión a medio y largo plazo y, lo más importante, dotarlo económicamente de forma que pueda ofrecer el servicio para el que ha sido realizado el proyecto. En pocas palabras, que de nada vale inaugurar a bombo y platillo una biblioteca que se queda pequeña en menos de un año, con infraestructuras deficientes y que puestos a incumplir, incumple hasta los requerimientos reglamentarios elaborados por los mismos poderes que subvencionan, dotan y asisten a la inauguración para salir en la foto.
Los problemas vienen después cuando ya se han acabado los fuegos artificiales de las inauguraciones y los bibliotecarios y los usuarios de las bibliotecas tienen que intentar armonizar sus intereses. Entonces empiezan las batallas por las horas extraordinarias, el aumento de horas de servicio, los proyectos imposibles de llevar a cabo, los servicios cogidos con pinzas o de escasa calidad, las chapuzas, las prisas, el desánimo, la abulia, la desgana,...pero ¡qué biblioteca tan bonita! ¡Qué colores tiene! ¡Qué chulo el diseño! ¡Enhorabuena señor Acalde! ¡Qué bien queda su nombre en la placa de la entrada junto al del Conseller!
viernes, 16 de enero de 2009
El Fondo de Inversión Local y las bibliotecas
Compruebo que el Fondo de Inversión Local que el Gobierno ha adjudicado a las corporaciones locales ha sido destinado, en muchas localidades, a trabajos de acondicionamiento de espacios urbanos, medidas de accesibilidad para personas con movilidad reducida y otras mejoras de la escena urbana. No me parece nada mal que el Fondo se emplee en estas actuaciones aunque me sorprende un poco que haya habido que esperar a que se produzca una crisis económica y que el gobierno lance esta medida (no entro en si es adecuada o no, aunque tengo serias dudas de que lo sea) para que le pongan a las personas en silla de ruedas una rampa para acceder al consistorio o para cruzar una calle sin que le pase lo que a Carlos Sainz en el Dakar de este año. ¿No debería ser obligatorio que estas medidas estuviesen ya tomadas de antemano?
De cualquier forma veo que, por enesima vez, las corporaciones locales no aprovechan aquello de que el Pisuerga pase por Valladolid y dejan pasar una nueva oportunidad para modernizar los centros bibliotecarios de la Comunidad. Me explico. Ya que existe un decreto cuya entrada en vigor está fechada en junio de 2010 y que exige unos metros cuadrados mínimos destinados a uso bibliotecario y que existe la posibilidad de ejecutar las ampliaciones necesarias con coste cero a cargo del Fondo de Inversión Local ¿por qué sólo he encontrado un Ayuntamiento en la Comunidad (la búsqueda no ha sido exhaustiva, aclaro) que destine parte del fondo a estos requerimeintos legales?
Si todos, incluido el Consell, somos conscientes de la necesidad de ampliar los espacios bibliotecarios mediante la creación de redes y bibliotecas municipales con capacidad suficiente para dar los servicios adecuados ¿por qué no se ha aprovechado esta oportunidad y algo habremos avanzado con vistas a junio de 2010?
Por cierto, el Ayuntamiento de Alfaz, que sí va a emplear parte de dicho fondo en el acondicionamiento de su biblioteca, lo va a hacer para crear una sala infantil ¿pero es que no tenían sala infantil? En fin.
De cualquier forma veo que, por enesima vez, las corporaciones locales no aprovechan aquello de que el Pisuerga pase por Valladolid y dejan pasar una nueva oportunidad para modernizar los centros bibliotecarios de la Comunidad. Me explico. Ya que existe un decreto cuya entrada en vigor está fechada en junio de 2010 y que exige unos metros cuadrados mínimos destinados a uso bibliotecario y que existe la posibilidad de ejecutar las ampliaciones necesarias con coste cero a cargo del Fondo de Inversión Local ¿por qué sólo he encontrado un Ayuntamiento en la Comunidad (la búsqueda no ha sido exhaustiva, aclaro) que destine parte del fondo a estos requerimeintos legales?
Si todos, incluido el Consell, somos conscientes de la necesidad de ampliar los espacios bibliotecarios mediante la creación de redes y bibliotecas municipales con capacidad suficiente para dar los servicios adecuados ¿por qué no se ha aprovechado esta oportunidad y algo habremos avanzado con vistas a junio de 2010?
Por cierto, el Ayuntamiento de Alfaz, que sí va a emplear parte de dicho fondo en el acondicionamiento de su biblioteca, lo va a hacer para crear una sala infantil ¿pero es que no tenían sala infantil? En fin.
jueves, 15 de enero de 2009
Buenos propósitos
Parece ser que me cabe a mi el dudoso honor de ser el que publique el primer post de 2009. Pues nada, asumo tan honrosa tarea.
Decía Luthor en su post del 30 de diciembre pasado que llegaba la hora de los buenos propósitos para el año nuevo y que, como todo buen propósito que se precie, éstos serían abandonados indefectiblemente antes de que acabe enero. Estoy de acuerdo, además esto forma parte de la liturgia de la Navidad junto a las panderetas, los mazapanes de Estepa y los pijamas de regalo de los Reyes Magos. El año que viene volveremos a hacer lo mismo.
Cosa distinta son los propósitos o, mejor, la ausencia de ellos que año tras año comprobamos desde los poderes públicos con respecto a las bibliotecas en particular y a la cultura en general.
Respecto a las primeras sigue sin verse una intención clara de dignificar esta profesión con el desarrollo legislativo adecuado de reglamentos que, en el mejor de los casos, tienen al menos 10 años. Sigue sin aparecer un mapa laboral definido ni un catálogo de funciones clarificador. Siguen sin establecerse unas normas detalladas (las del Decreto 119/2005 no lo son) sobre qué debe ser una biblioteca pública, cómo debe estar construida, qué servicios debe ofrecer y quiénes deben gestionarlas y de qué modo y sujetos a qué condiciones laborales.
Respecto a la Cultura (así, con mayúsculas) sigue sin haber un acuerdo marco entre todos los agentes (creadores, gestores, editores, administraciones públicas, fundaciones, etc.) sobre los apoyos y la distribución de la cultura o como decía Teddy Bautista "el canon digital es un hecho, se paga y punto y el que no esté de acuerdo que se aguante" ("que se joda", dicen que pensó). Sigue sin acercarse al público como amplio receptor de la misma más allá de alguna convocatoria esporádica o algún Plan de esos que, luego, el conseller de turno anuncia a bombo y platillo y que se queda en un deslabazado intento de nada. Sigue sin entenderse que los canales de acceso a la cultura han cambiado así como sus medios de difusión, sólo se intenta demonizar mediante un canon a todos aquellos susceptibles de descargarse la Gala de OT de Internet, es decir a todos...bueno a casi todos, yo de OT paso.
En fin, que los buenos propósitos se quedan para el ámbito doméstico. A las administraciones les valen cuatro planes de mucha enjundia y poca esencia.
Bueno, yo como Luthor: seguiré fumando, no haré deporte y ni de coña me pondré a dieta este año. A no ser que termine haciendo una huelga de hambre como el capullo de De Juana porque no me suben el sueldo y sí la hipoteca.
Decía Luthor en su post del 30 de diciembre pasado que llegaba la hora de los buenos propósitos para el año nuevo y que, como todo buen propósito que se precie, éstos serían abandonados indefectiblemente antes de que acabe enero. Estoy de acuerdo, además esto forma parte de la liturgia de la Navidad junto a las panderetas, los mazapanes de Estepa y los pijamas de regalo de los Reyes Magos. El año que viene volveremos a hacer lo mismo.
Cosa distinta son los propósitos o, mejor, la ausencia de ellos que año tras año comprobamos desde los poderes públicos con respecto a las bibliotecas en particular y a la cultura en general.
Respecto a las primeras sigue sin verse una intención clara de dignificar esta profesión con el desarrollo legislativo adecuado de reglamentos que, en el mejor de los casos, tienen al menos 10 años. Sigue sin aparecer un mapa laboral definido ni un catálogo de funciones clarificador. Siguen sin establecerse unas normas detalladas (las del Decreto 119/2005 no lo son) sobre qué debe ser una biblioteca pública, cómo debe estar construida, qué servicios debe ofrecer y quiénes deben gestionarlas y de qué modo y sujetos a qué condiciones laborales.
Respecto a la Cultura (así, con mayúsculas) sigue sin haber un acuerdo marco entre todos los agentes (creadores, gestores, editores, administraciones públicas, fundaciones, etc.) sobre los apoyos y la distribución de la cultura o como decía Teddy Bautista "el canon digital es un hecho, se paga y punto y el que no esté de acuerdo que se aguante" ("que se joda", dicen que pensó). Sigue sin acercarse al público como amplio receptor de la misma más allá de alguna convocatoria esporádica o algún Plan de esos que, luego, el conseller de turno anuncia a bombo y platillo y que se queda en un deslabazado intento de nada. Sigue sin entenderse que los canales de acceso a la cultura han cambiado así como sus medios de difusión, sólo se intenta demonizar mediante un canon a todos aquellos susceptibles de descargarse la Gala de OT de Internet, es decir a todos...bueno a casi todos, yo de OT paso.
En fin, que los buenos propósitos se quedan para el ámbito doméstico. A las administraciones les valen cuatro planes de mucha enjundia y poca esencia.
Bueno, yo como Luthor: seguiré fumando, no haré deporte y ni de coña me pondré a dieta este año. A no ser que termine haciendo una huelga de hambre como el capullo de De Juana porque no me suben el sueldo y sí la hipoteca.
martes, 30 de diciembre de 2008
Decirlo cantando
Siempre he pensado que la Navidad es la época de los tópicos por excelencia: villancicos, dulces, champán, buenas intenciones y...reclamación de ampliar el horario de las bibliotecas por parte de la oposición. Llega uno a pensar que tienen la reclamación en una carpeta dentro del ordenador y que sólo le cambian la fecha porque el contenido es siempre el mismo. No varía ni una coma.
Yo no sé cómo lo llevan ellos, los de la oposición digo, porque lo que es yo ya me había echado al monte si después de tropotecientas solicitudes me hubieran hecho el mismo caso que le hago yo a la cría del agapornis.
Parece que se lo toman como una obligación estacional que deben cumplir un par de veces al año (Navidad y verano) sin ninguna intencionalidad más allá de la de sacar la reclamación en la prensa y chimpún.
También mola leer la contestación que suele dar el Gobierno a través, normalmente, de su portavoz: que si la biblioteca es para todos los ciudadanos y no sólo para los estudiantes, que si ya existen salas externas a la biblioteca para el estudio,...
La próxima vez podrían decirlo los dos cantando a dúo. Por lo menos podráimos bailar ¿no?
Yo no sé cómo lo llevan ellos, los de la oposición digo, porque lo que es yo ya me había echado al monte si después de tropotecientas solicitudes me hubieran hecho el mismo caso que le hago yo a la cría del agapornis.
Parece que se lo toman como una obligación estacional que deben cumplir un par de veces al año (Navidad y verano) sin ninguna intencionalidad más allá de la de sacar la reclamación en la prensa y chimpún.
También mola leer la contestación que suele dar el Gobierno a través, normalmente, de su portavoz: que si la biblioteca es para todos los ciudadanos y no sólo para los estudiantes, que si ya existen salas externas a la biblioteca para el estudio,...
La próxima vez podrían decirlo los dos cantando a dúo. Por lo menos podráimos bailar ¿no?
lunes, 29 de diciembre de 2008
Decretos discretos
Tiene razón Luthor en eso de que no se puede dejar de dar servicios de red y pretender querer seguir siendo una red. No, hombre no. Seamos serios por una vez. Si somos una red de lectura pública no se puede hacer cesación de servicios directamente relacionados con la lectura porque llegan las vacaciones de Navidad y nos vamos a forrar a polvorones. Es como si cerrasen la AP-6 en Nochebuena porque la Benemérita se va a juntar a comer cochinillo.
Pero el caso es que esto de la Xarçia (ya no es Xarxa ¿verdad?) de Lectura Pública Valenciana es un bluf desde su inicio. Baste recordar que el tan cacareado (y también mencionado por Luthor) Decreto 119/2005 vien a desarrollar total o parcialmente otra serie de normas relativas a las bibliotecas valencianas que tratan, pásmense ustedes, de 1984 (Orden 29/06/1984), 1986 (Ley 10/1986, de 30 de diciembre) y 1998 (Ley 4/1998, de 11 de junio), entre otras. Es decir que la Conselleria de Cultura lleva la friolera de 24 años para modificar las normas y requisitos para la creación de bibliotecas y agencias de lectura (Orden 29/06/1984), 22 años para el desarrollo parcial del artículo 4 de la Ley 10/1986, de 30 de diciembre y 10 años para la disposición final de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de Patrimonio Cultural Valenciano. Vamos a ver, prisa, prisa no es que se hayan dado en reglamentar adecuadamente la Red de Biblioteecas Valencianas. Pero lo peor de todo no es el tiempo que han tardado pues más vale tarde que nunca, sino que el famoso Decreto 119/2008 es un cúmulo de imprecisiones y ambigüedades tal que, al margen de la moratoria de dos años que otorga el Decreto 78/2008, veo muy difícil la aplicación completa de los dictados reglamentarios del decreto.
No hay que profundizar mucho en el decreto para ver las primeras imprecisiones. EL artículo 4 se dedica a las Condiciones de habitabilidad y seguridad y dice textualmente que los centros deberán reunir las condiciones "que se señalen en la legislación vigente, además de los requisitos que se establezcan en este decreto". Bueno, conforme a los requerimientos de la legislación vigente he de decir que no he encontrado ni un solo reglamento que trate específicamente de las condiciones de habitabilidad y seguridad en bibliotecas. Sí en edificios públicos pero no en bibliotecas específicamente. Y creo que las condiciones de las bibliotecas son específicas ¿o no? En cuanto a lo de "los requisitos que se establezcan en este decreto", pues no he sido capaz de encontrar ningún requisito. Se habrán olvidado de ponerlos. Es lo que tienen las prisas.
EL siguiente artículo, el cinco, se refiere a las condiciones arquitectónicas. Uno espera encontrarse con un buen puñado de especificaciones técnicas sobre densidades de hormigón, lumens y decibelios, canalizaciones, servicios, inclinaciones, planos, etc. y se encuentra con lo siguiente:
1. Los centros municipales de lectura pública deberán disponer de unas condiciones arquitectónicas que posibiliten el acceso, la circulación y la comunicación de los usuarios y del personal con problemas físicos, de movilidad o de comunicación, de acuerdo con lo dispuesto
en la legislación aplicable en materia de promoción de la accesibilidad y eliminación de barreras.
2. El centro de lectura deberá poseer entrada directa o independiente desde la vía pública.
3. El órgano competente de la administración autonómica en materia de bibliotecas públicas podrá establecer las recomendaciones técnicas necesarias en cuanto a la elección de solar o edificio, normas de construcción y reforma de infraestructuras o instalación de nuevo equipamiento para la creación de centros de lectura pública
Y chimpún. Ni una sola especificación arquitectónica. Ya dirá el órgano competente (que no sabemos cuál es) si el chamizo de caña, diáfano eso sí, del solar del tio Pepico vale para biblioteca o no.
Y ya llegados a los requisitos mínimos de personal es para llorar por la falta de especificidad de una norma que pretende regular la creación de centros de lectura y los requerimientos que en materia de personal necesitan estos centros. Por ejemplo:
1.2.1. Bibliotecas de municipios entre 5.000 y 10.000 habitantes y bibliotecas sucursales de redes urbanas: 1 técnico superior o medio de bibliotecas.
1.2.2. Bibliotecas de municipios de más de 10.000 habitantes: 2 técnicos de bibliotecas, preferentemente uno de ellos técnico superior de bibliotecas.
O sea que da igual un Técnico Superior que un Técnico Medio a efectos del decreto y sólo en el caso de municipios de más de 10.000 habitantes se establece una preferencia por un Técnico Superior. Es una preferencia y no una exigencia, que quede claro.
También es de destacar los requisitos que establece el decreto en cuanto al personal de las Agencias de Lectura:
2.2. Deberá crearse en la plantilla de funcionarios de la corporación, como mínimo, una plaza de técnico medio de bibliotecas o una plaza de técnico auxiliar de bibliotecas.
Es decir, que tampoco se establece diferencia reglamentaria entre eun Técnico Medio y un Técnico Auxiliar. Además ¿qué es un Técnico Auxiliar de Bibliotecas? Total, que a efectos del Decreto 119/2005 no hay diferencias entre un Técnico Superior uno Medio y uno Auxiliar.
Lo peor de todo esto es que, además, no existe en la Comunidad Valenciana un catálogo de funciones del personal bibliotecario más allá del acuerdo tácito de la dirección y de la catalogación que recae sobre los técnicos superiores y medios respectivamente. Esta ausencia de catálogo de funciones ha provocado y provoca no pocos conflictos dentro de las bibliotecas y del propio personal con los ayuntamientos en cuanto a las retribucuiones y méritos de acceso por promoción. Esto es algo que existiendo un Colegio Oficial debería estar ya solucionado, así no veríamos tantos disparates en las pruebas de acceso a las distintas plazas de bibliotecas.
En fin, que coincido plenamente con Luthor en que no tiene razón de ser el que se deje de prestar un servicio de red en una red pero no creo que esto lo vaya a solucionar el decreto 119/2005 porque, como muchos otros decretos, tiene más lagunas que Ruidera, lagunas por las que flotarán nuestras esperanzas (Oh musas, oh altos genios, ayudadme!) de que esta profesión este medianamente ordenada. De momento les han dado dos años más. Es que no han tenido tiempo, lo pobres.
Pero el caso es que esto de la Xarçia (ya no es Xarxa ¿verdad?) de Lectura Pública Valenciana es un bluf desde su inicio. Baste recordar que el tan cacareado (y también mencionado por Luthor) Decreto 119/2005 vien a desarrollar total o parcialmente otra serie de normas relativas a las bibliotecas valencianas que tratan, pásmense ustedes, de 1984 (Orden 29/06/1984), 1986 (Ley 10/1986, de 30 de diciembre) y 1998 (Ley 4/1998, de 11 de junio), entre otras. Es decir que la Conselleria de Cultura lleva la friolera de 24 años para modificar las normas y requisitos para la creación de bibliotecas y agencias de lectura (Orden 29/06/1984), 22 años para el desarrollo parcial del artículo 4 de la Ley 10/1986, de 30 de diciembre y 10 años para la disposición final de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de Patrimonio Cultural Valenciano. Vamos a ver, prisa, prisa no es que se hayan dado en reglamentar adecuadamente la Red de Biblioteecas Valencianas. Pero lo peor de todo no es el tiempo que han tardado pues más vale tarde que nunca, sino que el famoso Decreto 119/2008 es un cúmulo de imprecisiones y ambigüedades tal que, al margen de la moratoria de dos años que otorga el Decreto 78/2008, veo muy difícil la aplicación completa de los dictados reglamentarios del decreto.
No hay que profundizar mucho en el decreto para ver las primeras imprecisiones. EL artículo 4 se dedica a las Condiciones de habitabilidad y seguridad y dice textualmente que los centros deberán reunir las condiciones "que se señalen en la legislación vigente, además de los requisitos que se establezcan en este decreto". Bueno, conforme a los requerimientos de la legislación vigente he de decir que no he encontrado ni un solo reglamento que trate específicamente de las condiciones de habitabilidad y seguridad en bibliotecas. Sí en edificios públicos pero no en bibliotecas específicamente. Y creo que las condiciones de las bibliotecas son específicas ¿o no? En cuanto a lo de "los requisitos que se establezcan en este decreto", pues no he sido capaz de encontrar ningún requisito. Se habrán olvidado de ponerlos. Es lo que tienen las prisas.
EL siguiente artículo, el cinco, se refiere a las condiciones arquitectónicas. Uno espera encontrarse con un buen puñado de especificaciones técnicas sobre densidades de hormigón, lumens y decibelios, canalizaciones, servicios, inclinaciones, planos, etc. y se encuentra con lo siguiente:
1. Los centros municipales de lectura pública deberán disponer de unas condiciones arquitectónicas que posibiliten el acceso, la circulación y la comunicación de los usuarios y del personal con problemas físicos, de movilidad o de comunicación, de acuerdo con lo dispuesto
en la legislación aplicable en materia de promoción de la accesibilidad y eliminación de barreras.
2. El centro de lectura deberá poseer entrada directa o independiente desde la vía pública.
3. El órgano competente de la administración autonómica en materia de bibliotecas públicas podrá establecer las recomendaciones técnicas necesarias en cuanto a la elección de solar o edificio, normas de construcción y reforma de infraestructuras o instalación de nuevo equipamiento para la creación de centros de lectura pública
Y chimpún. Ni una sola especificación arquitectónica. Ya dirá el órgano competente (que no sabemos cuál es) si el chamizo de caña, diáfano eso sí, del solar del tio Pepico vale para biblioteca o no.
Y ya llegados a los requisitos mínimos de personal es para llorar por la falta de especificidad de una norma que pretende regular la creación de centros de lectura y los requerimientos que en materia de personal necesitan estos centros. Por ejemplo:
1.2.1. Bibliotecas de municipios entre 5.000 y 10.000 habitantes y bibliotecas sucursales de redes urbanas: 1 técnico superior o medio de bibliotecas.
1.2.2. Bibliotecas de municipios de más de 10.000 habitantes: 2 técnicos de bibliotecas, preferentemente uno de ellos técnico superior de bibliotecas.
O sea que da igual un Técnico Superior que un Técnico Medio a efectos del decreto y sólo en el caso de municipios de más de 10.000 habitantes se establece una preferencia por un Técnico Superior. Es una preferencia y no una exigencia, que quede claro.
También es de destacar los requisitos que establece el decreto en cuanto al personal de las Agencias de Lectura:
2.2. Deberá crearse en la plantilla de funcionarios de la corporación, como mínimo, una plaza de técnico medio de bibliotecas o una plaza de técnico auxiliar de bibliotecas.
Es decir, que tampoco se establece diferencia reglamentaria entre eun Técnico Medio y un Técnico Auxiliar. Además ¿qué es un Técnico Auxiliar de Bibliotecas? Total, que a efectos del Decreto 119/2005 no hay diferencias entre un Técnico Superior uno Medio y uno Auxiliar.
Lo peor de todo esto es que, además, no existe en la Comunidad Valenciana un catálogo de funciones del personal bibliotecario más allá del acuerdo tácito de la dirección y de la catalogación que recae sobre los técnicos superiores y medios respectivamente. Esta ausencia de catálogo de funciones ha provocado y provoca no pocos conflictos dentro de las bibliotecas y del propio personal con los ayuntamientos en cuanto a las retribucuiones y méritos de acceso por promoción. Esto es algo que existiendo un Colegio Oficial debería estar ya solucionado, así no veríamos tantos disparates en las pruebas de acceso a las distintas plazas de bibliotecas.
En fin, que coincido plenamente con Luthor en que no tiene razón de ser el que se deje de prestar un servicio de red en una red pero no creo que esto lo vaya a solucionar el decreto 119/2005 porque, como muchos otros decretos, tiene más lagunas que Ruidera, lagunas por las que flotarán nuestras esperanzas (Oh musas, oh altos genios, ayudadme!) de que esta profesión este medianamente ordenada. De momento les han dado dos años más. Es que no han tenido tiempo, lo pobres.
jueves, 20 de noviembre de 2008
La verdad está ahí fuera

Yo estaba seguro de que esto lo iba a ver algún día en una biblioteca pero, sinceramente, pensaba que iba a ser en la Pública de Nueva York o en la de Tokio o en la de Berlin pero no en la de Don Benito (Cáceres).
Resulta que esta biblioteca ya presta (sí, presta) terminales de lectura de e-books a sus usuarios. Se trata de un terminal de pequeñas dimensiones (como una carátula de DVD) provisto de una tarjeta SD de 1 Gb en la que se almacenan casi 500 obras. Los usuarios que quieren llevarse el "parato" a casa deben de rellenar un formulario de solicitud y ya está. Chimpún.
Cada dispositivo cuesta unos 300 € y de momento la biblioteca cuenta con tres unidades. Sus responsables pretenden aumentar estos terminales a razón de tres unidades por año. Hombre, no parece excesivo un gasto de 900€ anuales en dispositivos e-book si lo comparamos con el despropósito que se suele hacer con las desiderata (¿verdad Luthor?) o con el gasto, inutil a todas luces, de una estación de autopréstamo (algo más de 18.000€). Además, este sistema permite ahorrar en la adquisición de determiandas obras carentes de derechos de autor (p.e. los clásicos) ya que muchas de ellas están disponibles en Internet y sólo habría que descargarlas a la tarjeta SD. Además de que por este medio, la biblioteca podría empezar a adentrarse en otro mercado editorial emergente como es el de la publicación digital (lulu.com, Editorial Buho, bubok.com, etc.).
En fin que aquí vamos muy de modernos con nuestras pantallas de TV que nadie ve, nuestros terminales táctiles que no chutan, nuestro sistema automatizado de reservas que va a medias, nuestro terminal de autopréstamo que no conecta nunca con el servidor y nuestros tropotecientos ordenadores públicos que sólo valen para deambular al Pairo por la web y sin embargo hay quienes hacen sus estudios de viabilidad y adecúan los servicios de la biblioteca a las necesidades reales de los usuarios y además aplicando nuevas tecnologías pero de verdad y comprometiéndose a hacerlo todo en una carta de servicios.
Truth is out there...in Don Benito
miércoles, 19 de noviembre de 2008
apocalypse now !

La semana pasada fueron las fiestas de Benidorm. Cinco maravillosos días sin abrir la biblioteca. Pero todo tiene un fin y después de la bonanza; ¡viene la tempestad!.
Abrí la biblioteca y .....¡HE VISTO EL HORROR!.
Toda la mañana fue un viaje a los infiernos. Una marabunta de usuarios con los ojos enrojecidos y ávidos de usar nuestros servicios por el mono de llevar cinco días sin su dosis de biblioteca, se unieron a una legión de guiris que no saben ni les importa un pito hablar en cristiano. Los unos; devoluciones, préstamos e internet. Los otros; hacerles el carnet de la biblioteca para cuatro días que van a estar aquí.
¿Dónde está el horror? Tampoco es nada extraño colas de usuarios en las bibliotecas de este pueblo. El horror está en la conexión a Internet. ¿Cómo puedo trabajar en una biblioteca saturada de usuarios en la que tardas 1 minuto en hacer cada préstamo por Absys? ¿Cómo hacer nuevos socios si no me funciona la línea ADSL?
Te toca copiar en una hoja de WORD los códigos de los libros y los números de socios. Pasar después por Absys todos estos registros, y cruzar los dedos para que no se haya llevado nadie un libro con una reserva o que no se hayan llevado libros usuarios sancionados.
Pues esta operación no sólo ha sido estos días después de las fiestas, no. ¡ES SIEMPRE!. Lo trabajado por la mañana lo tengo que volver a hacer por la tarde que sí funciona la línea. Estoy viviendo un bucle interminable; un "feedback" que no hace otra cosa que hincharme las p...... narices.
A todo esto nuestro jefe cuando se lo comentas te canta una canción de ABBA en sueco. Ya lo he dicho ¡HE VISTO EL HORROR!. Así que no os extrañeis cuando leais las páginas de sucesos con terribles historias de torturas que han sufrido usuarios por algún bibliotecario.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Otra aplicacion bluetooth
Estaba yo aquí con mis mil reservas y los sms de aviso que cada vez que los mando empiezan a sonar los móviles en la biblioteca que es donde suelen estar quienes hacen las reservas y se me ha venido a la cabeza un nuevo servicio vía bluetooth. Ya sé que estoy un poco pesado con esto pero es que se me ocurren cosas, ¿qué le voy a hacer?
Dado que esta tecnología identifica a los dispositivos que están al alcance con un nombre de dispositivo, los usuarios podrían registrar en la biblioteca ese nombre de modo que el sistema reconociese que el dispositivo está en el alcance y, al hacer match, enviase un mensaje al socio avisándole de la reserva.
Claro, para ello habría que implementar algo más en el sistema de marketing bluetooth tipo rutina if then, bases de datos con los nombres de los dispositivos, registros con los títulos, etc.
Bueno, sólo es un ejemplo de lo que se podría hacer. Si hay algún informático cerca que me eche una mano y lo patentamos (je, je, je...).
Otras posibles aplicaciones en este sentido serían DSI (¿todavía existe eso?), alertas documentales, desideratas y otros servicios personalizados.
Pero de cualquier forma estaría bien empezar por arreglar la impresora de préstamo y la conexion a Absys. Después ya veremos ¿no?
Dado que esta tecnología identifica a los dispositivos que están al alcance con un nombre de dispositivo, los usuarios podrían registrar en la biblioteca ese nombre de modo que el sistema reconociese que el dispositivo está en el alcance y, al hacer match, enviase un mensaje al socio avisándole de la reserva.
Claro, para ello habría que implementar algo más en el sistema de marketing bluetooth tipo rutina if then, bases de datos con los nombres de los dispositivos, registros con los títulos, etc.
Bueno, sólo es un ejemplo de lo que se podría hacer. Si hay algún informático cerca que me eche una mano y lo patentamos (je, je, je...).
Otras posibles aplicaciones en este sentido serían DSI (¿todavía existe eso?), alertas documentales, desideratas y otros servicios personalizados.
Pero de cualquier forma estaría bien empezar por arreglar la impresora de préstamo y la conexion a Absys. Después ya veremos ¿no?
miércoles, 29 de octubre de 2008
Tecnologia Bluetooth aplicada
En un post anterior me referí a la tecnología bluetooth aplicada a las bibliotecas y, precisamente, ahora que tenemos una exposición sobre El Cid en la Biblioteca, se me ocurre que esta tecnología estaría perfectamente aplicada en este caso.
Con un pequeño archivo en mp3 se podría guiar al usuario a través de la exposición sin la necesaria asistencia de un guía que ofreciese las explicaciones oportunas, guía que, por otra parte, ha contratado de forma externa la biblioteca y que sólo acude a las visitas concertadas por los colegios de la zona. Es decir que la exposición son unos meros paneles informativos -bien diseñados, eso sí- a través de los que los usuarios pueden conocer la historia del personaje, pero ¡qué bien vendría una pequeña explicación o guía de lo que se ve en los paneles!
Bueno, sólo se trata de una aplicación muy a cuento de lo que explicaba en mi post anterior. Ya véis que no es Ciencia-Ficción. Además, seguro que en dos exposiciones se amortizaba el aparatito.
Con un pequeño archivo en mp3 se podría guiar al usuario a través de la exposición sin la necesaria asistencia de un guía que ofreciese las explicaciones oportunas, guía que, por otra parte, ha contratado de forma externa la biblioteca y que sólo acude a las visitas concertadas por los colegios de la zona. Es decir que la exposición son unos meros paneles informativos -bien diseñados, eso sí- a través de los que los usuarios pueden conocer la historia del personaje, pero ¡qué bien vendría una pequeña explicación o guía de lo que se ve en los paneles!
Bueno, sólo se trata de una aplicación muy a cuento de lo que explicaba en mi post anterior. Ya véis que no es Ciencia-Ficción. Además, seguro que en dos exposiciones se amortizaba el aparatito.
viernes, 24 de octubre de 2008
Otra NTC aplicada a bibliotecas
Ya hablé en otro post de la posibilidad de utilizar la radiofrecuencia (RFID) en el campo de las bibliotecas. De hecho son varias las bibliotecas que utilizan este sistema con grandes ventajas sobre la gestión (ver artículo Identificación por radiofrecuencia en la Comunidad de Madrid. En: Mi Biblioteca. Año IV, nº 15, Otoño 2008). No obstante, hay otras tecnologías aplicables que inciden sobre la gestión y sobre el servicio que una biblioteca puede ofrecer a sus usuarios. Una de estas tecnologías es el sistema de comunicación bluetooth.
Como ya sabéis la tecnología bluetooth se trata de un sistema de comunicación sin cables entre dos dispositivos a través de la cual se pueden transmitir videos, imágenes, texto, etc. Esto permite enviar de forma automática a cualquier dispositivo provisto con esta tecnología que se encuentre en el alcance adecuado (hasta 100 mts.) todo tipo de información generada previamente.
Este sistema ya se utiliza en campañas de marketing por parte de centros comerciales, hoteles, gimnasios y otras empresas aunque su incidencia en el mercado todavía no ha llegado a despuntar si bien es fácil llegar a la conclusión de que no es una mala inversión ya que el 90% de los móviles actuales disponen de esta tecnología y lo mismo pasa con PDA's y ordenadores portátiles.
En el caso concreto de la biblioteca, muchas de las informaciones que queremos hacer llegar a nuestros usuarios y que tanto trabajo nos cuesta hacer llegar (folletos, pantallas de TV, correo electrónico, página web, cartelería, etc.) podrían fácilmente alcanzar su objetivo a través de una comunicación bluetooth. Además, este tipo de comunicación requiere de la autorización del receptor con lo que no se estaría actuando en contra de la LPD. Sería el receptor del mesaje el que decidiría si quiere recibir el mensaje o no.
Como este sistema de comunicaciones permite el envío de archivos multimedia, la diversidad de mensajes está garantizada. Podrían enviarse a los usuarios desde la lista de novedades hasta la agenda de eventos o una visita virtual de la biblioteca (para las muy grandes o muy chulas, claro) o, incluso, archivos en formato mp3 con explicaciones de las secciones o del funcionamiento de algún servicio. Además, el precio de un sistema de publicidad o marketing bluetooth no es exagerado.
Bueno, es sólo una aplicación más de las nuevas tecnologías a las bibliotecas aunque hay muchas otras.
Algunas de las empresas que comercializan estos sistemas (en España, no en Japón) son:
Publiblue
Blue Impact
Zonablue
AreaBlue
Como ya sabéis la tecnología bluetooth se trata de un sistema de comunicación sin cables entre dos dispositivos a través de la cual se pueden transmitir videos, imágenes, texto, etc. Esto permite enviar de forma automática a cualquier dispositivo provisto con esta tecnología que se encuentre en el alcance adecuado (hasta 100 mts.) todo tipo de información generada previamente.
Este sistema ya se utiliza en campañas de marketing por parte de centros comerciales, hoteles, gimnasios y otras empresas aunque su incidencia en el mercado todavía no ha llegado a despuntar si bien es fácil llegar a la conclusión de que no es una mala inversión ya que el 90% de los móviles actuales disponen de esta tecnología y lo mismo pasa con PDA's y ordenadores portátiles.
En el caso concreto de la biblioteca, muchas de las informaciones que queremos hacer llegar a nuestros usuarios y que tanto trabajo nos cuesta hacer llegar (folletos, pantallas de TV, correo electrónico, página web, cartelería, etc.) podrían fácilmente alcanzar su objetivo a través de una comunicación bluetooth. Además, este tipo de comunicación requiere de la autorización del receptor con lo que no se estaría actuando en contra de la LPD. Sería el receptor del mesaje el que decidiría si quiere recibir el mensaje o no.
Como este sistema de comunicaciones permite el envío de archivos multimedia, la diversidad de mensajes está garantizada. Podrían enviarse a los usuarios desde la lista de novedades hasta la agenda de eventos o una visita virtual de la biblioteca (para las muy grandes o muy chulas, claro) o, incluso, archivos en formato mp3 con explicaciones de las secciones o del funcionamiento de algún servicio. Además, el precio de un sistema de publicidad o marketing bluetooth no es exagerado.
Bueno, es sólo una aplicación más de las nuevas tecnologías a las bibliotecas aunque hay muchas otras.
Algunas de las empresas que comercializan estos sistemas (en España, no en Japón) son:
Publiblue
Blue Impact
Zonablue
AreaBlue
martes, 21 de octubre de 2008
Fueras de la Ley (y 2)
Por encima de cualquier ley o reglamento está, o al menos debería de estar, el derecho fundamental de cualquier persona. Por eso me opongo a la pena de muerte, por el derecho de toda persona (incluso de los asesinos) a la vida. Por eso estoy a favor de la eutanasia (con las regulaciones más elementales, claro), por el derecho de toda persona a decidir sobre su vida. Por eso me opongo a la jornada de 65 horas de la UE, por el derecho de todo el mundo a no currar como Kunta-Kinte. Y por eso me opongo al canon por préstamo en bibliotecas, por el derecho fundamental de toda persona de tener libre acceso a la cultura.
Pero claro, estamos en un sistema de mercado con todo lo que ello conlleva (eso, para otro foro y otro post) y no se pueden dejar bienes susceptibles de generar beneficios para que una panda de bibliotecarios progresistas los cedan sin el sacrosanto pago por los mismos. Hay que montar un chiringuito legal para cargarnos uno de los derechos fundamentales de toda persona. Y lo peor no es que esto se haga de acuerdo con los autores de las obras objeto de canon sino que se hace a pesar de ellos e incluso sin poder preguntarles (como no sea con una Witja para comunicarse con Cervantes, por ejemplo). Además, este canon que dicen que es para preservar los derechos de los autores, se convierte en el pago reiterado de ese mismo derecho, algo no sólo alegal sino inmoral.
En fin, este tema, del que se pueden extraer graves consecuencias y profundas causas, me ocupa y me preocupa desde hace tiempo (ver, si queréis, los posts Hoy es el día o Unos pocos datos de mi blog) y la verdad es que la solución está, como dice Luthor, en convertirse en aguerridos forajidos fuera de la ley.
Pero claro, estamos en un sistema de mercado con todo lo que ello conlleva (eso, para otro foro y otro post) y no se pueden dejar bienes susceptibles de generar beneficios para que una panda de bibliotecarios progresistas los cedan sin el sacrosanto pago por los mismos. Hay que montar un chiringuito legal para cargarnos uno de los derechos fundamentales de toda persona. Y lo peor no es que esto se haga de acuerdo con los autores de las obras objeto de canon sino que se hace a pesar de ellos e incluso sin poder preguntarles (como no sea con una Witja para comunicarse con Cervantes, por ejemplo). Además, este canon que dicen que es para preservar los derechos de los autores, se convierte en el pago reiterado de ese mismo derecho, algo no sólo alegal sino inmoral.
En fin, este tema, del que se pueden extraer graves consecuencias y profundas causas, me ocupa y me preocupa desde hace tiempo (ver, si queréis, los posts Hoy es el día o Unos pocos datos de mi blog) y la verdad es que la solución está, como dice Luthor, en convertirse en aguerridos forajidos fuera de la ley.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Lectura comercial
Imaginemos la situación. La empresa A cuenta con varios departamentos entre los que están los de Relaciones Públicas y el de Ventas. Cada uno de estos departamentos tiene funciones claramente determinadas por los objetivos propios de cada uno de ellos. Así, el Departamento de Relaciones Públicas se encarga del contacto con clientes potenciales, de la creación de campañas de marketing, de la fidelización, etc. Por su parte, el Departamento de Ventas lleva a cabo la venta de producto o servicio, gestión de stocks, facturación, negociación con proveedores, etc.
Cada una de estos departamentos funciona de modo más o menos autónomo hasta que un día el Departamento de Ventas lanza una campaña para comercializar un nuevo producto sin contar con el Departamento de Relaciones Públicas. Por supuesto, sin tener ni pajolera idea de cómo realizar una campaña en condiciones, ni qué cosa es la segmentación de mercados ni otras de las más básicas técnicas de márketing se lanza a publicitar en distintos medios el producto que quiere vender. Gasta una cantidad astronómica por dicha publicidad sin tener en cuenta los ingresos de la misma y sin tener tampoco en cuenta el target (¿es así?) con lo cual la campaña ni incide donde debía, ni consigue vender lo que se proponía, confunde a los clientes y a los proveedores que no saben por qué es el Departamento de Ventas y no el de Relaciones Públicas el que lanza la campaña y daña considerablemente la imagen de la empresa que queda como una organización sin orden donde todo el mundo hace de todo, amén de la duplicación de tareas y del desánimo que cunde entre los trabajadores de Relaciones Públicas que ven cómo su trabajo y profesionalidad se pisotea y ningunea.
¿A que esa situación es de empresa chunga que no tiene claro nada?¿A que demuestra poca seriedad una organización así?¿A que deberían trabajar, al menos, en cooperación ambos departamentos? Pues esto pasa muy a menudo en el Ayuntamiento de Benidorm y en relación con la lectura. Estoy harto de ver cómo otros departamentos municipales se suman al carro de la lectura haciendo camapañas de difusión por colegios e institutos sin contar para nada con la Red de Bibliotecas de Benidorm (la tercera en actividad de la Comunidad Valenciana, por cierto). Estoy harto de ver cómo la Biblioteca es ninguneada en todas aquellas manifestaciones culturales que tienen que ver con la lectura, la literatura o el libro, como por ejemplo, los Encuentros Literarios que se llevan a cabo desde hace unos años, la Feria del Libro o las campañas de la Concejalía de Educación.
Pero ahora es la Concejalía de Comercio la que se pega el moco de la lectura con una campaña llamada "Consumo de Lectura" (se han quedado calvos detrás de las orejas con el lema de la campaña) que no se sabe si su objetivo es realmente fomentar la lectura o fomentar la "compra" de lectura. Esto que en el Mercado se conoce como competencia desleal, se llama aquí ingerencia o meter el hocico (abocicarse, que dicen los de Ciudad Real) donde no te llaman. Que la cultura vende lo veo cada vez más claro otra cosa es que a alguien le importe lo que se vende y cómo se vende. En fin, más de lo mismo.
Campaña "Consumo de Lectura"
Cada una de estos departamentos funciona de modo más o menos autónomo hasta que un día el Departamento de Ventas lanza una campaña para comercializar un nuevo producto sin contar con el Departamento de Relaciones Públicas. Por supuesto, sin tener ni pajolera idea de cómo realizar una campaña en condiciones, ni qué cosa es la segmentación de mercados ni otras de las más básicas técnicas de márketing se lanza a publicitar en distintos medios el producto que quiere vender. Gasta una cantidad astronómica por dicha publicidad sin tener en cuenta los ingresos de la misma y sin tener tampoco en cuenta el target (¿es así?) con lo cual la campaña ni incide donde debía, ni consigue vender lo que se proponía, confunde a los clientes y a los proveedores que no saben por qué es el Departamento de Ventas y no el de Relaciones Públicas el que lanza la campaña y daña considerablemente la imagen de la empresa que queda como una organización sin orden donde todo el mundo hace de todo, amén de la duplicación de tareas y del desánimo que cunde entre los trabajadores de Relaciones Públicas que ven cómo su trabajo y profesionalidad se pisotea y ningunea.
¿A que esa situación es de empresa chunga que no tiene claro nada?¿A que demuestra poca seriedad una organización así?¿A que deberían trabajar, al menos, en cooperación ambos departamentos? Pues esto pasa muy a menudo en el Ayuntamiento de Benidorm y en relación con la lectura. Estoy harto de ver cómo otros departamentos municipales se suman al carro de la lectura haciendo camapañas de difusión por colegios e institutos sin contar para nada con la Red de Bibliotecas de Benidorm (la tercera en actividad de la Comunidad Valenciana, por cierto). Estoy harto de ver cómo la Biblioteca es ninguneada en todas aquellas manifestaciones culturales que tienen que ver con la lectura, la literatura o el libro, como por ejemplo, los Encuentros Literarios que se llevan a cabo desde hace unos años, la Feria del Libro o las campañas de la Concejalía de Educación.
Pero ahora es la Concejalía de Comercio la que se pega el moco de la lectura con una campaña llamada "Consumo de Lectura" (se han quedado calvos detrás de las orejas con el lema de la campaña) que no se sabe si su objetivo es realmente fomentar la lectura o fomentar la "compra" de lectura. Esto que en el Mercado se conoce como competencia desleal, se llama aquí ingerencia o meter el hocico (abocicarse, que dicen los de Ciudad Real) donde no te llaman. Que la cultura vende lo veo cada vez más claro otra cosa es que a alguien le importe lo que se vende y cómo se vende. En fin, más de lo mismo.
Campaña "Consumo de Lectura"
martes, 14 de octubre de 2008
En relación a los "cursitos"
La formación de los empleados públicos es a la vez una obligación y un derecho de los funcionarios públicos. Así se refleja en los artículos 14 ( [los funcionarios públicos tendrán derecho] la formación continua y a la actualización permanente de sus conocimientos y capacidades profesionales, preferentemente en horario laboral) y 54 ([los funcionarios públicos] mantendrán actualizada su formación y cualificación) del Estatuto Básico de los Empleados Públicos (Ley 7/2207, de 12 de abril). Pero, para ello, las Administraciones Públicas deben facilitar los medios y recursos necesarios para que esto se cumpla en virtud de los principios de mérito y capacidad y de eficacia y eficiencia básicos del empleado y de la función pública respectivamente.
Bueno, ¿qué quiere decir esta plasta? Pues que las distintas Administraciones deben de planificar adecuadamente los distintos planes de formación para que todos los empleados públicos puedan acceder a dicha formación que, por otro lado, se le requiere reglamentariamente. Lógicamente, dicha planificación debería contar con un estudio previo de las necesidades reales de formación y no basarse en peticiones de allegados o en excedencias de formadores de una determinada materia. Así, quizá sería necesario realizar cursos de "atención al público", de "nuevos canales de comunicación", o de "Absys" ropiamente dicho para no tener que pasarte el día haciendo de Grishom escudriñando las posibilidades del programa para luego transmitirlas en plan Mester de Juglaría por vía oral a tus compañeros. Eso no es serio y lo peor es que tampoco es legal.
Pero qué vamos a esperar de una Administración que en la exposición de motivos de su Estatuto Básico se deleita diciendo que "El sistema de empleo público que permite afrontar estos retos es aquel que hace posible atraer los profesionales que la Administración necesita, que estimula a los empleados para el cumplimiento eficiente de sus funciones y responsabilidades, les proporciona la formación adecuada y les brinda suficientes oportunidades de promoción profesional, al tiempo que facilita una gestión racional y objetiva, ágil y flexible del personal, atendiendo al continuo desarrollo de las nuevas tecnologías".
¿Alguien se cree eso? Yo, desde luego, no.
Estatuto Básico del Empleado Público (pdf)
Bueno, ¿qué quiere decir esta plasta? Pues que las distintas Administraciones deben de planificar adecuadamente los distintos planes de formación para que todos los empleados públicos puedan acceder a dicha formación que, por otro lado, se le requiere reglamentariamente. Lógicamente, dicha planificación debería contar con un estudio previo de las necesidades reales de formación y no basarse en peticiones de allegados o en excedencias de formadores de una determinada materia. Así, quizá sería necesario realizar cursos de "atención al público", de "nuevos canales de comunicación", o de "Absys" ropiamente dicho para no tener que pasarte el día haciendo de Grishom escudriñando las posibilidades del programa para luego transmitirlas en plan Mester de Juglaría por vía oral a tus compañeros. Eso no es serio y lo peor es que tampoco es legal.
Pero qué vamos a esperar de una Administración que en la exposición de motivos de su Estatuto Básico se deleita diciendo que "El sistema de empleo público que permite afrontar estos retos es aquel que hace posible atraer los profesionales que la Administración necesita, que estimula a los empleados para el cumplimiento eficiente de sus funciones y responsabilidades, les proporciona la formación adecuada y les brinda suficientes oportunidades de promoción profesional, al tiempo que facilita una gestión racional y objetiva, ágil y flexible del personal, atendiendo al continuo desarrollo de las nuevas tecnologías".
¿Alguien se cree eso? Yo, desde luego, no.
Estatuto Básico del Empleado Público (pdf)
sábado, 11 de octubre de 2008
Tecnología RFID en las bibliotecas
Una de las tecnologías que más aceptación está teniendo últimamente en el ámbito industrial y comercial es la Tecnología de Identificación por Radiofrecuencia. Básicamente se trata de una comunicación inalámbrica a través de ondas de radio en frecuencias que van desde los 9 Khz hasta varios miles de Ghz. En este rango se produce la comunicación entre emisor y receptor. El receptor suele ser una antena o etiqueta que contiene la información y el emisor un lector de esa información.
Existen dos tipos de etiquetas: las pasivas y las activas. Las primeras sólo se activan cuando están dentro del campo de influencia del lector; las segundas contienen una pequeña batería y emiten constantemente una señal de frecuencia de radio. La diferencia entre ambas etiquetas está en el alcance de las mismas, mayor en el de las etiquetas activas. De igual modo, existen etiquetas de sólo lectura y otras reescribibles que permiten modificar la información que contienen sin necesidad de cambiar la etiqueta.
En cuanto a los campos de aplicación de esta tecnología podemos decir que pueden ser todos aquellos campos que requieran una monitorización o trazabilidad del producto (cadenas de montaje, servicios de paquetería, análisis clínicos, almacenamiento, etc.), una identificación única e información sobre contenidos (tarjetas de transporte público, telepeajes de autopistas, control de cabezas de ganado, control de prisiones, etc.) o un control del elemento identificado (control de personal en un edificio, seguridad en el recuento y falsificación de billetes, sistemas antihurto, etc.).
En el caso concreto de las bibliotecas, esta tecnología permitiría, entre otras muchas aplicaciones, la localización de obras fuera de lugar, los inventarios actualizados, el préstamo y devolución por paquetes o bloques y la aplicación al mismo tiempo del sistema de seguridad. También el uso de etiquetas RFID permitiría obtener información sobre la obra tal como un pequeño resumen o materias secundarias o un índice de contenidos o cualquier otro dato que la biblioteca considerase de interés (número de préstamos, fecha de registro, último lector,etc.).
Esto no es ciencia ficción. Existen sistemas ya implementados en bibliotecas (Biblioteca Vaticana, Biblioteca de Munich, Biblioteca de Seattle, entre otras) y archivos que facilitan la labor de control, búsqueda y localización de ejemplares aportando una calidad al sistema que de otra forma requiere un esfuerzo humano muy difícil de llevar a cabo y sobre todo muy costoso.
Tarda un poco pero merece la pena
Existen dos tipos de etiquetas: las pasivas y las activas. Las primeras sólo se activan cuando están dentro del campo de influencia del lector; las segundas contienen una pequeña batería y emiten constantemente una señal de frecuencia de radio. La diferencia entre ambas etiquetas está en el alcance de las mismas, mayor en el de las etiquetas activas. De igual modo, existen etiquetas de sólo lectura y otras reescribibles que permiten modificar la información que contienen sin necesidad de cambiar la etiqueta.
En cuanto a los campos de aplicación de esta tecnología podemos decir que pueden ser todos aquellos campos que requieran una monitorización o trazabilidad del producto (cadenas de montaje, servicios de paquetería, análisis clínicos, almacenamiento, etc.), una identificación única e información sobre contenidos (tarjetas de transporte público, telepeajes de autopistas, control de cabezas de ganado, control de prisiones, etc.) o un control del elemento identificado (control de personal en un edificio, seguridad en el recuento y falsificación de billetes, sistemas antihurto, etc.).
En el caso concreto de las bibliotecas, esta tecnología permitiría, entre otras muchas aplicaciones, la localización de obras fuera de lugar, los inventarios actualizados, el préstamo y devolución por paquetes o bloques y la aplicación al mismo tiempo del sistema de seguridad. También el uso de etiquetas RFID permitiría obtener información sobre la obra tal como un pequeño resumen o materias secundarias o un índice de contenidos o cualquier otro dato que la biblioteca considerase de interés (número de préstamos, fecha de registro, último lector,etc.).
Esto no es ciencia ficción. Existen sistemas ya implementados en bibliotecas (Biblioteca Vaticana, Biblioteca de Munich, Biblioteca de Seattle, entre otras) y archivos que facilitan la labor de control, búsqueda y localización de ejemplares aportando una calidad al sistema que de otra forma requiere un esfuerzo humano muy difícil de llevar a cabo y sobre todo muy costoso.
Tarda un poco pero merece la pena
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